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Por cuánto tiempo puedes y debes comprometer tus ingresos, sabes si ¿es mejor obtener un crédito a corto o a largo plazo? Descúbrelo aquí.

Aunque parezca algo sencillo de decidir, el plazo en el que decidas se establecerá tu financiamiento puede ser determinante para que termines más endeudado.

Tomar una mala decisión sobre el plazo puede acarrearte daños colaterales como solicitar más préstamos para pagar el crédito original, o vender parte de tu patrimonio para no generar intereses por atrasos.

Así que como ves no es una decisión que deba dejarse a la suerte. Así que te ofrecemos algunos tips para que puedas hacer una mejor elección.

 

  • Utiliza préstamos a corto plazo para necesidades de corto plazo, ello te permitirá evitar el pago de intereses y condiciones más restrictivas.
  • Debes saber de cuánto tiempo dispones para alcanzar tu meta, si esperas que tu negocio venda más y de ahí pagar el préstamo, debes realizar los cálculos serios, pues ello podría derivar en una situación fuera de control.
  • Es importante que entiendas que entre más largo el plazo, habrá más riesgo, por lo que el financiamiento será más caro.

Un ejemplo claro de las deudas que pueden comprometernos por un periodo de tiempo mayor sin ninguna necesidad son los meses sin intereses.

Y es que una oferta de 36 meses sin intereses en el centro comercial puede ser muy tentadora, sobre todo si se considera esta forma de pago un descuento, la realidad es que no hay ningún ahorro en ella, simplemente se pagará en parcialidades, pero es lo mismo.

En nuestro país se realiza cada año lo que se ha denominado el Buen Fin, en este periodo se dice que hay reducción de precios, la realidad es que la mayoría de los comercios participantes aplican los meses sin intereses.

Así en lugar de comprar una televisión a 12 meses, las personas consideran que 36 meses es un plazo ideal, pero pasa ese año viene el siguiente Buen Fin, y ellos siguen pagando la televisión.

De acuerdo con los especialistas el plazo ideal en los meses sin intereses son seis meses, además de considerar comprar bienes duraderos, que tengan más vida que el tiempo que se están pagando.

Analiza adecuadamente cuándo te conviene pagar a corto plazo y cuando a largo, recuerda que todo ello se derivará de un presupuesto que hagas consiente y honestamente, no te metas en compromisos que no podrás solventar, ya sea un crédito tradicional o un préstamo personal por Internet.

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