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¿Has escuchado hablar del consumo colectivo? Te explicamos cómo funcionan este tipo de proyectos y la manera en que puedes beneficiarte de ellos.

El consumo colectivo se puede explicar como la manera de intercambiar, prestar, rentar, compartir bienes y servicios. De acuerdo con Rachel Bostman y Roo Rogers, autores del libro What’s Mine is Yours: The Rise of Collaborative Consumption (Lo que es mío es tuyo: el crecimiento del consumo colaborativo), éste puede desarrollarse de manera local, cara a cara o a través del internet.

En dicho libro se habla de tres tipos de sistemas que agrupan las variantes del consumo colaborativo:

  • Productos: el usuario se beneficia de éstos sin tener que adquirirlos, un ejemplo es el alquiler de autos.
  • Redistribución: que consiste en redistribuir los productos que ya no ocupas como ropa, libros, etc.
  • Estilos de vida: los usuarios entran en contacto para intercambiar bienes como tiempo, habilidades, espacio y dinero.

De acuerdo con la revista estadounidense TIME, el consumo colaborativo es el ejemplo más claro de lo importante que ahora es para los consumidores el uso del internet, a tal grado que lo incluyó como una de las 10 ideas que van a revolucionar la manera de ver el mundo.

¿Por qué? Este nueva manera de consumir representa tanto un cambio cultural, como un cambio económico, ya que queda del lado el consumo individual y se da paso a plataformas en donde varias personas interactúan, opinan sobre los beneficios de algún producto o servicio, su costo y recomiendan dónde encontrarlo más barato.

De acuerdo con la revista Forbes, el potencial del consumo colaborativo se estima en 110 mil millones de dólares en los próximos años. Mientras que hoy se ubica en alrededor de 26 mil millones de dólares y genera ingresos para quienes participan en estos esquemas de alrededor de 3 mil 500 millones de dólares.

El periódico El País señaló en uno de sus artículos sobre este tema que 40 por ciento de los alimentos del planeta se desperdicia, los coches particulares pasan 95 por ciento de su tiempo parados, en Estados Unidos hay 80 millones de taladradoras que sólo fueron utilizadas alrededor de 13 minutos y un conductor pierde más de 2 horas y media buscando un estacionamiento.

Hay países que nos llevan la delantera en la adopción de esquemas de consumo colaborativo, como España, por ejemplo, en donde han puesto en marcha plataformas para la renta de juguetes (en lugar de comprarlos, usarlos por un tiempo y después no saber qué hacer con ellos), las llamadas “ropatecas” que son lugares a donde las personas llegan a alquilar ropa y se promueve por lo tanto el consumo responsable y, por supuesto, los autos compartidos, son sólo algunas de las ideas que se han adoptado con éxito entre los españoles y en otras partes del mundo.

Aunque en México apenas se está empezando a retomar este tipo de modelos, no pasará mucho tiempo para sean adoptados en su totalidad por los grandes beneficios que representan para los usuarios.

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