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Existen distintos tipos de préstamos: por ejemplo, aquellos que van destinados a un fin muy específico, como la compra de una casa o un automóvil; o bien, los préstamos personales e inmediatos, que pueden ser utilizados para diversas finalidades, como iniciar un negocio o cubrir algún tipo de emergencia.

Sea cualquier tipo de préstamo que solicites, hay que analizar las condiciones del crédito, pero sobre todo, valorar nuestra situación financiera, específicamente si podremos o no responder ante la deuda que estamos próximos a adquirir.

A continuación te mostramos algunos momentos en los que sería mejor no pedir ningún tipo de préstamo o crédito.

#1 Cuando no tienes un ingreso fijo

Si no tienes un empleo en el que  tengas asegurado un sueldo recurrente,  y  por el contrario, estés a expensas de que te llegue dinero o no o la fecha en la que recibes el dinero sea diferente mes con mes, mejor piénsalo.

Para responder a un préstamo o crédito es necesario tener la liquidez en el plazo establecido, ya sea en su totalidad o mensualidad, pues de no cubrirlo aumentará la deuda considerablemente con los intereses que se generen.

#2 Cuando ya tienes un préstamo o crédito

Si ya cuentas con un préstamo o crédito y tu capacidad de pago está rebasada ¿qué te hace pensar que podrás tener liquidez para otro préstamo? Si estás intentando pagar un préstamo con otro, quiere decir que tienes un sobreendeudamiento y la solución no es seguir pidiendo dinero prestado por donde sea.

#3 Como una extensión de tu sueldo

Si utilizas un préstamo como una extensión a tu sueldo, quiere decir que realmente no cuentas con dinero para liquidarlo, ya que estás gastando dinero que en verdad no tienes.

#4 Si no puedes cubrir la totalidad o mensualidad del préstamo

Sí desde que piensas en solicitar el préstamo sabes que no tendrás para pagarlo en la fecha pactada, estás atentando contra tu historial crediticio por muchos años, en los cuales lo más seguro es que no te otorguen préstamos de ningún tipo.

Analiza a fondo el motivo por el que estás pidiendo un préstamo y lo más importante: no rebases tu capacidad de pago ni te endeudes un más de un 30% de tu ingreso real.

 

Por: ComparaGuru.com

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